El despido por indisciplina o desobediencia: lo que es necesario saber

Una de las causas más comunes utilizadas por el empresario para acudir al despido disciplinario es el despido por indisciplina o desobediencia en el trabajo. Ahora bien. ¿vale para ello cualquier tipo de disciplina o desobediencia? ¿Qué elementos son necesarios para que podamos considerar dicho supuesto como merecedor de la sanción máxima, es decir, del despido? ¿No se puede negar nunca un trabajador al acatamiento de las órdenes del empresario?

La conducta del trabajador debe evidenciar una voluntad renuente  al cumplimiento de las órdenes del empresario. Por tanto, no es válida una simple desobediencia, que no suponga un perjuicio para la empresa, para ser sancionada con el despido.

Entendemos por indisciplina no sólo la actitud de rebeldía  abierta y enfrentada contra las órdenes recibidas del empresario, sino también el acto de incumplimiento, consciente y querido, de las obligaciones  del contrato, aun cuando dicha indisciplina no responda a órdenes directas dadas por el empresario.

Cuando se trata de indisciplina frente a órdenes dadas por el empresario, la desobediencia ha de darse frente a las órdenes claras y concretas del superior, que tenga competencia para ello, dentro del ámbito de la empresa y sin que corresponda al trabajador el juicio de valor sobre la orden dada.

El incumplimiento debe reunir tres requisitos:

1. Ser grave o trascendente, siendo fundamental para calificar de grave una conducta, que obre en la carta de despido una descripción suficiente y veraz que evidencie una clara adecuación entre acto y sanción. La trascendencia ha de suponer que dicho incumplimiento ha producido una consecuencia negativa para la empresa de dimensiones importantes.
2. Ser Injustificado , requisito que no se cumple, cuando la razón de la negativa se sustenta en la incapacidad o imposibilidad técnica para hacer una tarea de escasa entidad o cuando causas ajenas a la voluntad del trabajador impiden el cumplimiento.
3. Ser culpable, es decir, directamente imputable a la actitud del trabajador sin que sea posible contemplar la existencia de circunstancias atenuantes.
Ahora bien: ¿no se puede negar nunca un trabajador al acatamiento de las órdenes del empresario?
El derecho de resistencia , sin incurrir en desobediencia, únicamente es posible cuando el empresario actúe con manifiesta arbitrariedad y abuso de derecho o atente contra los derechos fundamentales o la propia dignidad del trabajador o cuando la orden se refiera a un trabajo ajeno al contrato y no justificado por especiales circunstancias.
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