¿Es admisible como prueba de despido la grabación con cámaras ocultas?

Hasta ahora, se consideraba que la grabación con cámaras a los trabajadores era prueba lícita siempre y cuando las cámaras contaran con las autorizaciones legales pertinentes, los trabajadores hubieran sido debidamente informados de la existencia de las cámaras y de su ubicación, así como de que el fin de éstas era el control de la actividad laboral y dichas cámaras no estuviesen ubicadas en zonas que supusiesen un riesgo para la intimidad del trabajador. Solamente cuando se cumplían todos estos requisitos era lícita la grabación como prueba.

Ahora bien, una reciente sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos parece haber cambiado radicalmente este criterio.

Y es que, en su reciente sentencia de 17 de octubre de 2019, El Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha considerado lícita la grabación de unos trabajadores mediante cámaras ocultas y ha admitido dicha grabación como prueba válida para poder despedir de forma procedente a estos empleados.

¿Qué requisitos ha establecido el TEDH para que en estos supuestos la prueba sea lícita? Pues bien, para que sea válida la grabación obtenida con cámaras, la misma tiene que basarse en una fundada sospecha y no debe poder existir ningún medio menos intrusivo disponible para probar el hecho.

En definitiva el TEDH considera que debe haber una proporcionalidad, es decir: la causa del despido debe ser una causa grave (por ejemplo, la sustracción de cantidades importantes de dinero), la zona a filmar debe ser una zona que no ponga en riesgo la intimidad de los trabajadores, la duración de la grabación debe ser la mínima imprescindible y la grabación debe ser el último recurso posible.

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