El despido por embriaguez o toxicomanía

En estas fechas resulta indicado referirnos a esta causa de despido que, en contra de lo que pudiera parecer, no se conoce como se cree. Veamos por qué

El despido por embriaguez o toxicomanía solamente pueden considerarse procedentes cuando reúnen dos importantes características:

  1. Ser habitual.
  2. Repercutir negativamente en el rendimiento laboral

Es decir, que un estado de embriaguez episódico o puntual (por ejemplo, en la comida de Navidad de la empresa) no sería causa justificativa para proceder al despido. La jurisprudencia, en este sentido, ha determinado que es causa de despido cuando se produce al menos en tres ocasiones, con sintomatología visible.

Por otro lado, tiene que producir un efecto negativo en el rendimiento laboral. Es decir, si el estado de embriaguez o la toxicomanía se producen en la vida privada o fuera de las horas de trabajo, la misma no es causa de despido.

Aun así, hay convenios en los cuales un solo episodio de toxicomanía o embriaguez son considerados causa de despido. Estos casos suelen darse cuando se trata de una actividad productiva peligrosa (por ejemplo: el transporte de viajeros).

También se producen casos en los cuales, aun no siendo la embriaguez  habitual, ni producir efecto negativo en el trabajo, se considera causa de despido. En estos casos no por embriaguez o toxicomanía habituales, sino por transgresión de la buena fe contractual. Este fue el caso de un conductor de autobús de transporte escolar  que dio positivo a cocaína en un control rutinario de la Policía Local, cuando dicho consumo se detectó una sola vez.

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Aun así, es preciso reiterar que en el común de las empresas un episodio puntual de embriaguez o toxicomanía no es causa de despido.

 

 

 

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