No me han invitado a la comida de Navidad, ¿es esto mobbing?

En estas fechas donde tan habitual es que la empresa decida reunir a toda la plantilla en torno a una mesa en cualquier restaurante cercano al centro de trabajo, es cuando se suele dar una situación que, en la mayor parte de los casos, suele ser indiciaria de que se puede estar produciendo una situación de acoso laboral: uno o algunos de los integrantes de la plantilla no es invitado.

Evidentemente, si se trata de un hecho aislado, sin que tengamos otros elementos en la relación laboral que podamos considerar tendenciosos y repetidos en el tiempo (aislamiento casi constante, amonestaciones en público hacia ese trabajador, discriminaciones en la asignación de tareas, etc.) no podemos en ningún caso hablar de acoso laboral o mobbing.No se debe olvidar que el mobbing es una conducta continuada y repetitiva, en la cual el acosador utiliza toda una serie de recursos psicológicos con el único fin de que su víctima se acabe rindiendo.

Ahora bien, una cosa es tener claro que el hecho de no ser invitado a la comida de navidad no puede considerarse como elemento único para considerar que sufrimos una situación de acoso laboral o mobbing y otra cosa es que este suceso no deba hacer saltar la alarma y preguntarnos si no es posible que haya otra serie de comportamientos por parte de nuestros superiores jerárquicos y/o compañeros en los cuales no habíamos caído hasta la fecha y que, en su conjunto, están poniendo de manifiesto claros indicios de que estamos sufriendo acoso laboral.

Para las personas que no lo han sufrido puede parecer increíble, pero es muy habitual que la víctima de acoso laboral no sea consciente de que lo está sufriendo hasta mucho tiempo después de iniciarse el proceso (a veces tardan años en darse cuenta). Los primeros sucesos se suelen interpretar de forma auto inculpatoria: “es verdad que me equivoco mucho y por eso me llama la atención constantemente”, “no me saludan porque les he debido de decir yo algo que les ha molestado”, “alguien tiene que hacer este trabajo”….

Por tanto, si observamos cómo nuestros compañeros, solos o en compañía de los jefes, cuchichean en algún momento de estos días, o interrumpen de forma repentina la conversación cuando nos ven cerca con el objeto de que no nos enteremos de que están planificando la comida de Navidad, debemos de ponernos en manos de un profesional que analize la situación que estamos viviendo, antes de que el mobbing nos pase una factura psicológica francamente difícil de arreglar. No lo olvidemos: nadie es inmune al acoso laboral.

Ante cualquier duda pueden ponerse en contacto con nosotros a través de la Web de Acción Legal, donde estaremos encantados de resolver sus dudas.

2 pensamientos en “No me han invitado a la comida de Navidad, ¿es esto mobbing?

  1. He leído el artículo sobre prescripción y caducidad de acciones en caso de mobbing. Para el caso en que la víctima se encuentre de baja laboral por estrés, etc..relacionado con los hechos de «mobbing», ¿se ha de esperar a que reciba el alta ya sea para objetivar el posible daño o que se encuentre en condiciones mentales para accionar?
    Me refiero al ámbito de la administración.

    • Hola, Hard. Muchas gracias por tu pregunta. Lo primero que tenemos que advertirte es que nuestra respuesta no es aplicable para funcionarios de la administración pública, aun cuando sí para contratados laborales. Lo que tiene dicho hasta la fecha la jurisprudencia es que el plazo general de prescripción de un año, empieza a contar desde que el trabajador se ha recuperado y ha sido dado de alta. El motivo es que se considera que hasta ese momento no ha podido ni tener la posibilidad de actuar (puesto que se supone que, al estar de baja por un síndrome ansioso-depresivo no está en condiciones de poder articular adecuadamente su defensa), ni tampoco ha podido quedar debidamente determinado el daño causado (que solo se puede fijar definitivamente una vez dado de alta y fijado el tiempo que hubo de permanecer en tratamiento).
      Ahora bien, el hecho de que el plazo de un año de prescripción empieze a contar desde la recuperación no obsta a que el trabajador pueda demandar con anterioridad si así lo considera oportuno. Es más, en la mayor parte de los casos puede ser lo recomendable, desde el momento en que es mejor que las acciones legales por acoso se emprendan con el trabajador lejos de la empresa puesto que así estará sometido a menos presiones desde el lugar de trabajo.

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