El derecho a la desconexión digital
Acabas de terminar tu jornada laboral. Has estado todo el día respondiendo correos, asistiendo a reuniones y cumpliendo con tus tareas. Ahora, cuando llegas a casa, esperas poder desconectar y disfrutar de tu tiempo libre, pero de repente, tu jefe te envía un mensaje preguntando sobre un proyecto. Pues debes saber que esto no tiene porque ocurrir porque existe el derecho a la desconexión digital.
Aquí es donde entra en juego el derecho a la desconexión digital. Este derecho te permite no responder a correos o mensajes fuera de tu horario laboral, garantizando que puedas disfrutar de tu tiempo de descanso, permisos y vacaciones sin interrupciones. Es como tener un botón de «no molestar» en tu vida laboral.
El derecho a la desconexión digital tiene importantes implicaciones. Por un lado, preserva tu intimidad y tu dignidad, asegurando que puedas disfrutar de momentos con tu familia o simplemente relajarte sin la presión de estar disponible para el trabajo. Así, si decides ir al cine o salir a cenar, no deberías sentirte obligado a revisar tu teléfono por si llega un mensaje de trabajo. Además, las empresas también tienen la responsabilidad de respetar este derecho, lo que significa que deben abstenerse de contactarte fuera de tu horario laboral, a menos que haya una situación de urgencia real. Esto ayuda a crear un ambiente laboral más saludable y equilibrado.
La Ley Órganica Protección de Datos Personales y garantía de los derechos digitales exige que en las empresas exista una política interna dirigida a trabajadores (incluidos los que ocupen puestos directivos), en la que se han de definir las formas de ejercicio del derecho a la desconexión digital y las acciones de formación y sensibilización del personal para un uso razonable de las herramientas tecnológicas que evite el riesgo de fatiga informática. Pero no existe como tal un modelo de política de desconexión digital, ni tampoco hay un formato ni una extensión mínima o máxima para dicho plan. Debe realizarse teniendo en cuenta la opinión de los representantes de los trabajadores, si los hay.
El Estatuto de los Trabajadores, por su parte, regula el derecho a la desconexión digital en su artículo 20 bis que regula los derechos de los trabajadores a la intimidad en relación con el entorno digital y a la desconexión. En dicho artículo se reconoce a los trabajadores el derecho a la intimidad en el uso de los dispositivos digitales puestos a su disposición por el empleador, a la desconexión digital y a la intimidad frente al uso de dispositivos de videovigilancia y geolocalización en los términos establecidos en la legislación vigente en materia de protección de datos personales y garantía de los derechos digitales.
Pero, ¿Cuáles pueden ser las consecuencias de un uso abusivo de las teconologías o de un abuso por parte de la empresa en la utilización de las mismas que invada la esfera privada del trabajador?
El Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo ha puesto de manifiesto algunos de los problemas que podía causar un uso excesivo de las TIC.
- El tecnoestrés está íntimamente relacionado con los efectos psicosociales negativos del uso de las TIC.
- La tecnoansiedad es el tipo de tecnoestrés más conocido. La persona que la sufre experimenta altos niveles de activación fisiológica no placentera, y siente tensión y malestar por el uso de algún tipo de TIC.
- La tecnofobia es un tipo específico de tecnoansiedad que se focaliza en el desarrollo de una fobia hacia la TIC.
- La tecnofatiga se define como sentimientos de cansancio y agotamiento mental y cognitivo debidos al uso de tecnologías.
- La tecnoadicción es el tecnoestrés específico debido a la incontrolable compulsión a utilizar TIC en todo momento y en todo lugar.
En resumen, el derecho a la desconexión digital es fundamental para que los trabajadores puedan mantener un equilibrio entre su vida personal y profesional. Este derecho no solo beneficia a los empleados, sino que también puede mejorar la productividad y el bienestar general en el trabajo. El derecho a la desconexión digital se reconoce como un derecho fundamental de los trabajadores y empleados públicos, garantizando que fuera del tiempo de trabajo legal o convencionalmente establecido, se respete su tiempo de descanso, permisos y vacaciones, así como su intimidad personal y familiar. Este derecho implica que los trabajadores no están obligados a responder a las comunicaciones del empresario o de terceros durante su tiempo de desconexión, y la empresa tiene el deber de abstenerse de contactar a los trabajadores en esos períodos.
La vulneración del derecho a la desconexión digital puede dar lugar a infracciones laborales, ya que se considera que su incumplimiento puede afectar la dignidad e intimidad del trabajador. Aunque no se califica como un derecho fundamental por sí mismo, su transgresión puede fundamentar una eventual responsabilidad civil en caso de que se demuestre que dicho incumplimiento ha causado un daño.




