¿Me pueden despedir estando de baja por enfermedad?

Hasta la reforma laboral del año 1994, el despido mientras el trabajador se encontraba en situación de IT por enfermedad era nulo, es decir, conllevaba la inmediata readmisión del trabajador con abono de los salarios dejados de percibir desde la fecha de despido. Sin embargo, dicha reforma suprimió este supuesto de nulidad, de modo que el despido en periodo de IT podía ser declarado simplemente improcedente (es decir, suponía la condena a la empresa bien a la indemnización de 45/33 días por año, bien a la readmisión del trabajador, a elección de aquella).

Ahora bien: ¿Supone ésto que el despido de un trabajador en IT no pueda declarase nulo en ningún caso?

Hasta ahora, solamente el despido de un trabajador discapacitado podía suponer la declaración de nulidad   (siempre, evidentemente, que el despido se hubiese producido como consecuencia de haber llegado a conocimiento de la empresa dicha discapacidad o supusiera algún tipo de represalia o respuesta frente a los perjuicios que a la empresa pudiera causar la discapacidad del trabajador). Sin embargo, la última tendencia jurisprudencial, supone una flexibilización del concepto de discapacidad.

Así, tanto el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, como el Tribunal Supremo de España, han empezado a considerar determinadas enfermedades crónicas que puedan producir algún tipo de limitación física o psíquica en el trabajador, como englobables dentro del concepto de discapacidad, sin necesidad de que ese trabajador tenga que haber pasado por un tribunal médico que le haya determinado ningún grado de discapacidad.

De esta forma, si por ejemplo, la empresa decide despedir a un trabajador que lleva un largo periodo en IT, corre el riesgo de que el trabajador reclame por nulidad, si la causa de la IT es alguna enfermedad con un largo periodo de recuperación y la empresa no ha aducido ninguna causa razonable para proceder al despido. En este caso y según la legislación vigente, el trabajador puede reclamar un indemnización adicional por daños y perjuicios.

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