¿es mi palabra contra la tuya?

Hoy tratamos un tema no propiamente del derecho laboral, peros si realmente interesante: ¿hasta que punto es cierto el popular dicho “es mi palabra contra la tuya” en el mundo jurídico?

Es muy habitual escuchar este tipo de comentarios en ambientes más o menos coloquiales. En estos casos, dicha frase suele cerrar de forma lapidaria cualquier tipo de discusión respecto a la posibilidad de que un procedimiento judicial pueda progresar cuando las únicas pruebas disponibles son las declaraciones de las partes.

Si embargo esto no es así o no es del todo así. En el derecho punitivo por excelencia, es decir, en el derecho penal, la declaración de la víctima puede ser suficiente para la condena de su presunto delincuente. Evidentemente, no en todos los casos, pero sí puede ser válida si se reúnen los siguientes requisitos.

Ausencia de incredibilidad subjetiva: que quiere decir que no hay motivos para dudar de su testimonio, tanto desde el punto de vista de sus características físicas psicológicas (adecuado grado de madurez, sin antecedentes de adicción a drogas ni padecimiento de ninguna enfermedad mental que pueda poner en duda la verosimilitud del testimonio) y que tampoco existen motivos personales como la venganza o el resentimiento que puedan inducir a una declaración falsa.

Verosimilitud: la declaración debe ser lógica y razonable y debe estar rodeada de elementos que puedan corroborar lo manifestado o cuando menos, que no contradigan lo manifestado.

Persistencia en la incriminación: la declaración debe ser continuada en el tiempo y no se puede incurrir en contradicciones respecto una declaración con otra prestada anteriormente.

En el terreno laboral, es preciso advertir que la valoración de la prueba correspondiente tanto al interrogatorio de las partes como de los testigos es patrimonio del juez de lo social de tal forma que puede otorgar verosimilitud al testimonio de uno de los testigos o partes y negárselo a otros, de tal forma que tampoco sería válido el argumento de “empate en las pruebas” para considerar que el juzgador no va a estimar la pretensión de alguna de las partes.

Ante cualquier duda o aclaración, no duden en ponerse en contacto con nosotros.

 

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